La mano de Heráclito: Óscar Muñoz | Texto de Futuro Moncada

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18/09/2015
“RESGUARDO” de Yury Hernando Forero, 2014.
21/09/2015

La mano de Heráclito: Óscar Muñoz | Texto de Futuro Moncada

Óscar Muñoz (Popayán, 1951) es un autor cuya obra parece no estar vinculada a la situación de violencia que se vive en Colombia desde hace décadas como resultado de la lucha permanente por la tierra, la imposición atrabiliaria de una clase que se ha mantenido en el poder, la acción de los grupos insurgentes, el establecimiento de los grupos militares financiados por terratenientes o empresas transnacionales y el problema del narcotráfico, y esto sucede a pesar de que todo su trabajo puede ser interpretado como un profundo comentario acerca de la violencia, en un país que la ha vivido de manera tan lamentable. La obra de Muñoz es también –y así es como suele ser asumida– una reflexión acerca de nuestro paso por el mundo.

En Colombia, la guerra contra el narcotráfico fue declarada por el gobierno de Belisario Betancur Cuartas (1982-1986), como respuesta al asesinato del Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla en 1984, quien denunció la participación de los capos de la droga en la política. Entre 1989 y 1990 se vivió el momento más álgido del llamado narcoterrorismo, cuando fueron asesinados tres candidatos presidenciales[1] y se detonaron bombas en calles y plazas de grandes ciudades, dejando cientos de victimas fatales y heridos. Sin duda, esta época determinó la manera como los medios de comunicación, las manifestaciones del arte y, por supuesto, los ciudadanos y espectadores mediáticos tuvieron que aprender a documentar, comunicar, simbolizar y sublimar el conflicto armado.

Son frecuentes los debates acerca de las cifras que arrojan los procesos de violencia, con todo, para entender -por ejemplo- la dimensión del problema social colombiano es importante acotar que –y en esto hay acuerdo- es el segundo país con el mayor número de desplazados internos en el mundo -superado solamente por la República Árabe Siria-, como consecuencia de los enfrentamientos entre grupos armados (fuerzas militares del estado, guerrilla y paramilitares). Hablamos de aproximadamente seis millones de personas, quienes en su huida han dejado sus tierras para agolparse en los sectores marginales de las principales ciudades del país.

La obra de Óscar Muñoz rehúsa la definición abreviada de un tema, en ella subyace el impulso que mueve a los seres vivos, el misterio que los anima, y tiene que ver, también, con un metalenguaje sensible que genera fisuras entre técnicas y procura una inventiva visual que hace posible aludir, de manera inesperada, a la vida y a su antítesis obligada: la muerte. Muñoz es un prestidigitador –por no decir un demiurgo–, que forza a las imágenes para que se queden suspendidas en una transitoriedad, esto es, en la fragilidad de un soporte inestable, precario, uno que no acaba de fijarse.

Pixeles-Oscar Munoz

Pixeles / Óscar Muñoz

Muñoz hace injertos con la fotografía, elimina su rictus connatural por medio de estrategias sorprendentes, a la vez que exquisitas, para plantear la idea de la imagen como curso y el curso de la imagen como una analogía de la existencia: el reflejo, la refracción, el proceso y el ciclo. La fotografía misma es una alusión al carácter pasajero de la vida, como quiera que se trata de la representación de un instante en medio de un flujo. Muñoz alude a todas las muertes y en ese sentido es universal, aunque esta palabra suene rimbombante. Muñoz es el hombre de Heráclito que nos toma de la mano para sentir el paso de las aguas en el río.

En “Pixeles” (1993-2009) el autor alude por primera vez –directamente- a la guerra en Colombia, ejerciendo un acto de apropiación de imágenes de las víctimas y sus familiares. Muñoz cita visualmente la manera como los medios de comunicación abordan los hechos, rompiendo con el tabú de enseñar el rostro de personas muertas de manera violenta y a sus deudos, pero lo hace debilitando dichas imágenes, al colorear, con tintura de café, cubos de azúcar; de esta manera consigue un efecto muy similar al que produce una imagen monocromática en baja resolución. El resultado es contradictorio: entre más cerca está el espectador, más ilegibles son las imágenes, en tanto que a la distancia aparecen, de manera más clara, los rostros martirizados de hombres y la secuencia fotográfica de una mujer que pudiera estar asediada por las cámaras.

En Colombia y México se planteó el dilema de cómo los medios transmitían la violencia, cuando la escalada de los hechos parecía no tener un regreso posible a la normalidad. Surgió entonces la misma situación que plantean las escenas cinematográficas eróticas a los comités que deciden su clasificación, es decir, qué tanto debe mostrarse. La competencia informativa apostó inicialmente por enseñar los hechos de manera directa: cuerpos deformados por la saña de los asesinos y familiares en estado de paroxismo. Este espectáculo traumático, vivido por un espectador promedio, generó un efecto inverso: la aceptación o la indiferencia ante tales acontecimientos.

Pixeles-Juliana-Oscar Munoz

Pixeles – Juliana / Óscar Muñoz

Muñoz elabora “Pixeles” con la paciencia de un artesano, resignificando las imágenes, deconstruyendo su uso anterior, deteniendo el paso incesante de la guerra, que es documentado de manera pornográfica: una sucesión de víctimas cuyas tragedias borran a las anteriores. Esta manera de mediatizar los hechos se ha convertido en una acción tan cotidiana para esta sociedad como tomar el café, como endulzar la amargura. Es por esto que en un contexto donde la muerte violenta es habitual, tal vez resulte consecuente referirse a ella como una pérdida grave, igual para todos, común a todos.

[1] Los candidatos asesinados fueron Luis Carlos Galán Sarmiento, líder del Partido Liberal; Bernardo Jaramillo Ossa del partido Unión Patriótica, y Carlos Pizarro Leongómez del Partido Alianza Democrática M-19, surgido del recién desmovilizado grupo guerrillero M-19. César Gaviria Trujillo, quien sería nombrado presidente en las elecciones de 1990, también estuvo a punto de ser asesinado en el vuelo 203 de Avianca que explotó en pleno vuelo, el cual no abordaría Gaviria Trujillo -siendo aún candidato- por sugerencia de sus asesores.

Futuro Moncada
Futuro Moncada
(Bogotá, Colombia. 1971) Docente e investigador. Sus trabajos incluyen: “Presencias literarias: voces, memoria viva” (Universidad Distrital 2000); “El imaginario simbólico femenino en las literaturas cubana y colombiana” (Universidad Distrital / Universidad Central de las Villas, 2001); “Ecología y diseño: una teoría de la forma” (Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2010); “Los vasos comunicantes: Colombia y México” (2012) y “México y Estados Unidos se encuentran de noche. Los desiertos de Sonora y Chihuahua en la fotografía contemporánea” (2014). Página electrónica: colectivoesteticaunisex.com Issuu: http://issuu.com/colectivoesteticaunisex

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