(I Can’t Get No) Satisfaction | Texto de Futuro Moncada

Cuatro Proyectos Para No Olvidar a los Desaparecidos: En el marco del 1er año de Ayotzinapa
23/09/2015
“NEZA YORK” de Fernando Manuel Escárcega Pérez, 2008-2015.
28/09/2015

(I Can’t Get No) Satisfaction | Texto de Futuro Moncada

  (I Can’t Get No) Satisfaction

Los celulares suenan cada vez menos tiempo, no tenemos escapatoria.

Abu-Kalil

“Time is Money”. Esta frase del inventor del pararrayos, Benjamin Franklin, puede ser el eslogan de nuestro tiempo, no por casualidad su retrato fue impreso en el billete de 100 dólares. Estamos en competencia desde antes de nacer, en competencia por los dividendos, por los cupos, por un lugar en cualquier lista posible.

He visto al mismísimo Joan Fontcuberta compitiendo por distinciones internacionales que le son entregadas a grandes emprendedores, artistas, ases de la mercadotecnia. Pero el mercado no conoce de dignidades y muchos Joan Fontcuberta viven su vida con la certidumbre de que no recibirán una pensión cuando “su momento” haya pasado. Igual le ocurrirá a los ases de la mercadotecnia, por eso trabajan tanto. Las personas (incluidos los artistas) se disputan los panes en una estructura de competencia que, después de todo, garantiza las leyes del mercado. El artista necesita reconocimiento, pero también tiene esa parte vulgar (me consta): vive, duerme, come… debe ganar dinero.

En fin, Monsanto es dueño del alimento mundial (no todos lo saben), los hermanos Koch son capaces de hacer que hierva el planeta para sacar hasta la última gota de dinosaurios espesos del fondo de la tierra y, en general, las naciones colonizadoras siguen haciendo de las suyas en sus antiguos feudos, enfrentando desde la tras-escena a quienes dan la vida por sus intereses y/o vendiendo sus armas a granel para que distintas facciones se partan la madre por asuntos que no conviene resolver porque son y serán buenos negocios (Ruanda, Afganistán, Irak, Siria, Sudán, Libia, Egipto, Líbano, Jordania, Colombia, México)

Una de las mayores contradicciones políticas del artista es su intento por circular cuestionando al stablishment en el que vive. Personas pesimistas dirán que el artista no puede operar fuera del sistema, dirán además que el sistema es el aire que respiramos y, por tanto, nadie vive más que haciendo sus diligentes tareas. Como sea, el arte contemporáneo se vende, no sin dificultades, porque hay quienes pueden pagarlo, y/o lo disfrutan, entienden, dispensan y porque es uno de los negocios que más especula con las cifras, como quiera que su valor cae en la resbalosa categoría de lo simbólico. Las obras valen por su valor -ignoren la obviedad-, valen por lo que significan, por el halo intelectual que confieren a sus compradores -ya sabemos que los libros de una biblioteca se ven bien en cualquier casa aunque nadie los lea-.

Continuando con el mismo tema: el estrés es la canción de fondo para la especie que vigila cada milímetro de este planeta vía satélite. Estrés es el síntoma desde que las máquinas han reproducido objetos en serie. Cada vez somos más y los recursos son cada vez menos, esa es nuestra más encendida contradicción.

Patents Granted inventions

Patentes otorgadas para inventos

muertes por sequia

Muertes por sequía

‘Cause I try and I try and I try and I try

I can’t get no, I can’t get no

When I’m drivin’ in my car

And that man comes on the radio

And he’s tellin’ me more and more

About some useless information

Supposed to fire my imagination

“Insatisfacción” es una palabra justa para definir “lo contemporáneo”. El economista estadounidense Victor Lebow propuso el consumo como un hecho esencial de la vida humana y desde entonces existe la idea de que en las plazas comerciales puede curarse la depresión. Por eso la novedad (esto incluye al arte ¡claro!), la pulsión por el consumo es la voz de Dios.

Vivimos para trabajar, aunque no nos demos cuenta. -Esto último puede ser leído como un estribillo de una canción predecible o como una nota al margen-

Otra palabra que puede definir este momento de la historia es “inestabilidad”. Nuestros padres -o los padres de éstos- tenían muebles pesados que entraban en casas amplias donde engendraban y criaban camadas de hijos. El divorcio era un problema de honor y en general todo parecía existir en un mundo seguro como las relaciones secretas de casa chica que duraban toda la vida, así como el empleo y la pensión que después de los años finalmente llegaría. No hablaré de las equivalencias con el momento actual para no caer en redundancias.

El sujeto contemporáneo es el más joven sujeto de la historia humana. Hay cincuentones (as) de buen ver, hay adolescentes de 30, de 40, perros que comen como atletas de alto rendimiento, jardines verticales, biomáquinas a las que solo les falta pensar con errores y, dicho sea de paso, las posibilidades de vender un producto innovador invaden los sueños de cientos de miles cada noche (muchos de ellos artistas), en fin, los reality shows son los circos romanos de la fama e Internet es un espejo que parece muchos espejos. En síntesis: la vejez es un mal de antaño, aunque inevitable, y la muerte es la constatación de la vida moderna.

“Velocidad” es otro sinónimo de “lo contemporáneo”. Pollos, patos, cerdos, conejos, pavos, ovejas, cabras, vacas, búfalos, camellos, y otras víctimas crecen cada vez más rápido, el automóvil (ese fetiche del espacio privado en movimiento) se multiplica de manera exponencial sobre autopistas interminables, vivimos hipercomunicados, hiperestimulados, la menstruación empieza más temprano y la mayoría de edad pudiera seguir esta misma curva biológica, después de todo las tarjetas de crédito son necesarias y las tarjetas para socios, las tarjetas de cliente distinguido, la posibilidad de emitir facturas y las primeras vacaciones en un all inclusive, o un viaje a Europa pagadero a varios meses o años, y una casa, unos muebles, una televisión que apenas entre por la puerta, o un traje bestial costeado de la misma manera, o la última pieza de algún artista contemporáneo.

Esperar es una práctica anticuada, nada es demasiado pronto y el mundo puede navegarse desde Google Earth moviendo dos pulgares, mejor dicho, moviendo dos pulgares puedes hacer casi cualquier cosa, incluidas las necesidades fisiológicas.

En este justo momento debo decir que entre más tecnológica es una sociedad, más especializados son sus oficios, más individualistas sus comportamientos, sus gustos, sus estéticas. Veámoslo de nuevo: en las sociedades primitivas la supervivencia determinaba las acciones (recoger frutos, cazar, partir, parir).

Propongo un breve ejercicio, pensemos por un momento en estos oficios -que por supuesto hacen parte de otras supervivencias-: curador, crítico, artista contemporáneo, archivista, estenógrafo, ascensorista, asistente de telemarketing, copy, vj, hacker.

Toys Exports

Juguetes exportados

Toys Imports

Juguetes importados

I can’t get no, I can’t get no

When I’m watchin’ my TV

And that man comes on to tell me

How white my shirts can be

But he can’t be a man ’cause he doesn’t smoke

The same cigarrettes as me

I can’t get no, oh no no no

¿Y el arte? ¿qué es “lo contemporáneo” en el arte? Pues bien, aunque suene tautológico, todas las manifestaciones del arte han sido contemporáneas en su momento. El arte contemporáneo de hoy, como el de todos los tiempos, refleja las particularidades históricas de las sociedades que lo generan, es decir, el arte contemporáneo de hoy es el reflejo de la sociedad más cómoda de todos los tiempos debido al uso de los hidrocarburos, los avances científicos de la medicina, la manipulación genética de los alimentos y la revolución digital. Aún así –es necesario saberlo- tal vez si se utilizaran los métodos de la agricultura tradicional no habría manera de cubrir la demanda que representan 7.300 millones de personas en un planeta que se autodefine –hoy más que nunca- a cada segundo.

Pero algo bueno debe haber entre tanta sacudida: somos longevos, lo sabemos todo al instante, vivimos cada vez mejor y más cómodos, estamos mejor vestidos, viajamos más seguido, trabajamos de manera independiente, vivimos con higiene, escribimos, videograbamos, videojugamos, fotografiamos sin parar, hablamos por teléfono, comemos todo lo que nos place, tenemos información a nuestro antojo, escuchamos toda la música, vemos todo el cine, podemos conocer el fondo de la historia humana cuando decidamos hacerlo –o cuando tengamos el tiempo-, imprimimos en casa, llegamos a cualquier sitio del planeta sin preguntarle a nadie, tenemos agua caliente en nuestras casas, electricidad ilimitada, un set de canales televisivos interminable, podemos comprar desde casa, tenemos nuestro dinero seguro en el banco, hacemos relaciones, revoluciones, carreras electrónicas, es decir, son muchas las ventajas de vivir en esta época. –aunque todo lo ya descrito aún tenga masivas excepciones para una cantidad considerable de la población-.

Joseph Beuys dijo: “cada hombre es un artista”, y George Maciunas dijo: “todo puede ser arte y cualquiera puede hacerlo”, sin embargo, es claro que en la sociedad actual las personas suelen consumir la creatividad especializada que unas cuantas personas generan. En la publicidad, el diseño, la economía, la tecnología, la ciencia, la política, el arte, hay obeliscos mentales que han planteado las maneras de ser y de hacer que hoy conocemos (consumimos).

Después de todo el arte es solo para unos cuantos.

Groceries Exports

Exportación de frutas y verduras

Groceries Imports

Importación de frutas y verduras

Hey hey hey, that’s what I say

El artista es un obrero o un mercenario en un sistema donde los burócratas del arte son ejecutivos o gerentes.

Los curadores tienen miedo de ser subjetivos porque ellos son los científicos del arte.

El arte es un bien que se presume y que, al mismo tiempo, se subestima.

Los museos son mausoleos.

El arte es lo que cada sociedad hace de él.

Las cámaras fotográficas son la persona más importante de una familia.

“El arte es cosa del pasado”. (gracias Mariana Elizondo, Rubén Gutiérrez y Michael García Novak)

La mayoría de las personas no sabe nada de arte contemporáneo, nadie se los ha enseñado.

El arte contemporáneo de este momento exige “lectores” informados, exige la participación del observador.

“La gente tiene que hacer lo que tenga que hacer para demostrar su indignación” Omar García, sobreviviente de Ayotzinapa. (esto último puede ser leído como una piedra que brilla en el aire): http://prensagieiayotzi.wix.com/giei-ayotzinapa

armas nucleares

Armas nucleares

About some useless information

Al arte contemporáneo se le critica su aparente gratuidad, el glamuroso regodeo, lo oneroso y grandilocuente de sus ejecuciones, su autismo deliberado –o actuado- que raya en lo incomprensible –al menos para la mayoría de la gente que no se dedica al arte contemporáneo-, pero se olvida su estructura, es decir, la manera como su maquinaria opera a la par del modelo económico imperante, bajo las premisas de rápida producción y consumo, dictadura en las tendencias, necesidad de generar innovación, alabanza del emprendedurismo. Con todo, el arte contemporáneo es también el último bastión del pensamiento que se subvierte ante la racionalidad que todo lo controla (algunos dirán que el último bastión es la vida misma), y es también una manifestación humana inclusiva en sus maneras de decir y de hacer, no necesariamente en las de ser interpretada.

Acabaré diciendo que el arte en general sería, sin duda, mucho más necesario y significativo si fuera debidamente enseñado en los niveles básicos de la formación escolar, no como una manera de pasar el tiempo, sino como una manera de pensar el tiempo y la realidad que nos compromete, mejor dicho, como una manera de pensarnos a nosotros mismos, y eso es algo que en verdad ha sabido plantear una parte del arte contemporáneo, en un mundo que cada vez actúa más bajo el canon de la moda, que –como todos sabemos- es la manifestación más desabrochada del capitalismo. Para quien no sepa lo que es el capitalismo, bastará con definirlo como un sueño espléndido con lugares reservados.

Nota: Todas las gráficas fueron tomadas de http://www.worldmapper.org/. Esta página integra una colección digital de mapas del mundo, en la cual los territorios son ajustados en su tamaño de acuerdo a temas particulares. (Gracias Francisco Benítez)

convenciones de color

Convenciones de color

Gracias Óscar David López

Futuro Moncada
Futuro Moncada
(Bogotá, Colombia. 1971) Docente e investigador. Sus trabajos incluyen: “Presencias literarias: voces, memoria viva” (Universidad Distrital 2000); “El imaginario simbólico femenino en las literaturas cubana y colombiana” (Universidad Distrital / Universidad Central de las Villas, 2001); “Ecología y diseño: una teoría de la forma” (Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2010); “Los vasos comunicantes: Colombia y México” (2012) y “México y Estados Unidos se encuentran de noche. Los desiertos de Sonora y Chihuahua en la fotografía contemporánea” (2014). Página electrónica: colectivoesteticaunisex.com Issuu: http://issuu.com/colectivoesteticaunisex

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