ARCHIVO Y SUBVERSIONES SOBRE EL CUERPO ESCINDIDO DEL FOTOLIBRO “Este cuerpo no es mío”, DE PAULA LÓPEZ DROGUETT

Inauguración de la exposición Tierra Prometida de Rodrigo Albert.
22/01/2016
ejemplo
25/01/2016

ARCHIVO Y SUBVERSIONES SOBRE EL CUERPO ESCINDIDO DEL FOTOLIBRO “Este cuerpo no es mío”, DE PAULA LÓPEZ DROGUETT

¿Cómo es que, en nuestro contacto con las obras, con las imágenes, se encuentra ya 
proyectada una relación con el dolor?
¿Cómo es que el dolor llega y cuál podría ser la forma, la temporalidad de su llegada, o de su recurrencia, y esto frente a y dentro de nosotros mismos,  y a nuestra mirada?
                                                     Georges Didi-Huberman, 2012

Las fotografías del fotolibro, “Este cuerpo no es mío” de Paula López Droguett,  fueron halladas en un ex centro de estética en la ciudad de Buenos Aires. Pertenecen a imágenes de cuerpos desnudos y femeninos,  fotografiados por el médico cirujano antes y después de su proceso operatorio. Al observar las fotografías,   imaginamos la contingencia de la expectación frente al paredón de la mirada médica,  donde los cuerpos listos a ser rotulados en el mercado de las segundas oportunidades,  son sacrificados en el acto  que decide la obsolescencia de sus cuerpos y su significado como borradura. Se adivina incluso, que en la hilera de nalgas, senos y estómagos, existe un estado  casi de sospecha, reflejado en el registro fotográfico de características antropométricas y criminalísticas empleado en el SXIX por Alphonse Bertillon ¿Cuál sería la culpabilidad de estos cuerpos? Posiblemente ser poseedores de una  estética  envejecida e imperfecta; “orgánicamente femenina”.

Las interrogantes de la joven fotógrafa Paula López Droguett en el fotolibro, “Este cuerpo no es mío”, van proyectadas a cuestionar la idea de una naturalización de las características femeninas como género; la idea de una “mujer” universal oprimida por el contexto cultural de mantenerse en un rol de cuerpo bello y decorativo. Es así,  que el trabajo de intervención que  realiza la autora  sobre la superficie de las  fotografías, exacerba un significado que se da a partir del uso de engrapados,  suturas y pliegues.  En la cotidianeidad, la sutura está asociada a la juntura, a la unión mecánica de dos corporalidades; a la cicatriz. Interioriza la fragmentación, la huella visible del accidente, la línea que rompe con la normalidad de lo orgánico constituyendo un nuevo cuerpo o construcción. En las intervenciones realizadas por la autora, las suturas a partir del engrapado conectan y visibilizan el injerto, lo grotesco mismo del acto quirúrgico; experimentado con ganchos de metal, cortes y sobre posiciones de papel fotográfico semejante  a collages de trozos curtidos.

Lo tosco de esta sutura realizado por Paula López, determina la ignominia de un cuerpo ante su nula autodeterminación, en una sociedad pornocapitalista como la descrita por Beatriz Preciado (2008:27),  en el cual se sobre excita una producción mercantil de subjetividades (PEREZ, 2004:10). No hay que olvidar que la mirada positivista del Siglo XIX cuando aparece la fotografía, da cuenta del dispositivo técnico que en ese momento se presenta como una herramienta de verdad y objetividad, incorporándose a la  ideología discursiva, productora de necesidades (subjetividades) y modelos a seguir, en este caso corporales; contextos que se reiteran una y otra vez en la contemporaneidad de las  imágenes publicitarias y en este caso, en la mirada del médico cirujano.

Sutura

Suturas

El trabajo de Paula López, que utiliza en este caso fotografías no de su autoría, sigue la lógica del descabezamiento; sigue la dialéctica de la mirada médica y masculina, anulando los rostros y las miradas en las fotografías; dejando sin evidencias (BARTHES; 2006:162) sus identidades faciales. Así, los cuerpos se construyen como registros de carne sin expresión; cuerpos que a partir del gesto del corte, pliegue y sutura realizados, agencian una intención del objeto, en este caso el fotolibro, subvirtiendo los roles de la mirada al dejar la posibilidad de elección del pliegue y despliegue en la voluntad del espectador, quien ha sido indirectamente invitado a intervenir un escenario de cuerpos cosificados.

El teórico del cine Stephen Heath, en Questions of Cinema, alude a  Jacques-Alain Miller como el crítico que introduce el término sutura dentro del campo del psicoanálisis,  señalando  que sutura  es un concepto que remite a la unión de lo simbólico y lo imaginario. Heath, en el medio cinematográfico, se refiere a este término como una articulación de un discurso introducido para especificar la relación del sujeto dentro de la cadena significante. Puesto que “el cine como discurso se percibe como si estuviera implicado en una pérdida, la pérdida de la totalidad de la imagen, la pérdida del placer extremo de la absorción en la imagen cuando el espectador es colocado como el sujeto de la película”

Reflexionando entonces en los términos cinéfilos señalados por  Heath, Paula López  crea un enlace significante entre la imagen y la mirada del espectador. Así,  las suturas y los pliegues de papel construidos permiten ocultar las supuestas imperfecciones, “reparando” y dejando  la opción del juego a quienes observan. Casi en un “do your self”,  los pliegues se pueden extender o replegar en un juego de inconsciente develación; provocando que los cuerpos luzcan menos ajados o más delgados si se les recorta un trozo de carne. Es una articulación entre imagen y sujetos, de poder y dominación, de ocultamiento y develamiento. El caso es que el trabajo de sutura y pliegue realizados por Paula López,  no están referidos a la enfermedad de los cuerpos, aunque si hablan de exigencias, clausuras e igualmente de pérdidas; pero estos se dirigen mayormente a conformarse como simbologías inscritas en la abyección del hecho pre y post-operatorio de un acto estético; acción que la artista activa encadenadamente entre una imagen y otra.

Igualmente, las suturas  con engrapados y  pliegues  en las hojas fotográficas actúan como borraduras, traficando con la percepción tanática (Freud) asociada a un proceder de supresión; el hecho de deshacer algo.  No implicando la ocultación del cuerpo, sino que por el contrario, una exacerbación y develación de la ideología de la negación del otro  (el cuerpo del otro), puesto que  en las imágenes de mujeres víctimas del deseo de transformación, se involucran corporalidades y contextos de obsolescencia y pérdida. Creando en sí un catálogo de cuerpos en su matriz desechados y olvidados, pronto restituidos por nuevas máscaras quirúrgicas; nuevos engrapados que el maquillaje de la técnica médica oculta.

Grapas

Grapas

La escritora e investigadora colombiana Sol Astrid Giraldo se interroga:

¿Las representaciones plásticas re-producen miméticamente los cuerpos concebidos por una determinada época y sociedad? O acaso, ¿contribuyen a construirlos y a instaurarlos como un mandato visual que se debe emular por los cuerpos reales? ¿El arte tiene también el poder de producir contraimágenes corporales que ayudan a poner en circulación otros discursos que desvirtúan los mandatos hegemónicos sobre los cuerpos?

El proceso de apropiación e intervención de Paula López,  enuncia un espacio de dominación, control y pérdida. Restituye un saber hacer con la producción de cuerpos que aunque abyectos bajo la mirada médica, son percibidos por el uso de la materialidad en el fotolibro como contraimágenes. La autora establece un discurso crítico de los cuerpos, basándose en los mismos lenguajes al que son sometidos desde la mirada del mercado y la práctica médica. Una eterna utopía y distopía en pugna de los cuerpos femeninos.

Dentro de una revisión de modelos de fotolibros,  el uso del formato  no ha sido un azar para la autora. Los fotolibros se constituyen como narrativas visuales, ordenados espacialmente en la sucesión de páginas desde una lectura personal. En la actualidad, el énfasis en la mayoría de los fotolibros  es resaltar percepciones y conexiones visuales a través de la temática y la calidad del diseño, la impresión, la belleza per se de los libros. En su opuesto, las imágenes que componen el fotolibro de Paula López no son bellas, son cuerpos desnudos que no corresponden al estereotipo histórico y al modelo artístico del “desnudo femenino”. Estos cuerpos encontrados en las habitaciones vacías de un ex centro de belleza, muestran por el contrario, el patio trasero, el “fondo profundo”, entendido como el espacio ulterior y extremo de una realidad que se oculta detrás de la imagen perfecta.

Pliegues

Pliegues

Los cuerpos crepusculares de las fotografías, sometidos a través de las imágenes a la exacerbación subjetiva de un deber ser (ROJAS, 2010:4) profundizan en el sometimiento fundamentado por Judith Butler (2001:96) en el sentido de que el poder de la sujeción  (el someter),  es un poder  que moldea la identidad, activándola  y formándola. Butler citando a Foucault, explica que es sobre el cuerpo del sujeto (pone como ejemplo el preso) sobre quien la prisión actúa, obligándolo de esta manera a un modelo de obediencia. (2001:97)

En la serie de fotografías de Paula, la pérdida referida al borramiento, a la obsolescencia programada, acaso ¿no es una forma de  sometimiento  acceder a los modelos estéticos naturalizados desde el control y el manejo de las pulsiones humanas? Los cuerpos repiten el molde descrito, pues son libres supuestamente en su elección de estar allí o no. Sin embargo, posiblemente reaccionan a una colonización silenciosa, a un estilo de dominación coercitiva, a un molde como nos señala Judith Butler.

Paula López replica en la ejecución de la apropiación de las imágenes, un lenguaje visual de sutil violencia; en la sutura, en los ganchos metálicos y la posibilidad de los pliegues sobre los cuerpos, como si fueran estructuras ortopédicas de corrección y camuflaje. Creando una perspectiva crítica desde el lenguaje de la representación del cuerpo femenino, similar al  lenguaje de muchas artistas feministas que según Ana Martínez-Collado, “son artistas que apuestan por desmontar una artisticidad “femenina” asociada a lo delicado” (2008: 133).

Archivo fotográfico, cuerpo, desecho

Desde otra perspectiva, los archivos encontrados por Paula López en una habitación deshabitada en Buenos Aires, no pueden ser más desmembrados, ausentes y discontinuos. Como cuerpos anónimos ya se encontraban en un estado de “olvido”  antes que el Centro de Estética los desechara como material de registro médico; no siendo parte de un presente que los reconstituya o un cuerpo que los extrañe e idealice.

archivo

Ana María Guasch nos señala que los archivos trabajados por los artistas, generan normalmente disrupciones y fisuras al concepto continuo de la historia (GUASCH, 2011: 179), que “reclama siempre un enésimo retorno a lo real”.  En este caso queda la interrogante sobre las fisuras de la imagen, sobre cuál  es la historia que se reclama; puede ser la del olvido que la artista recupera, exacerbando con sus gestos e intervenciones un algo grotesco. No únicamente desde la imagen, se diría que desde un todo que enlaza los cuerpos a una mirada exigente de perfeccionismo.

En el desarrollo y proceso creativo,  Paula López comenta que se encontraba “fantaseando con varias fórmulas de representación para hablar del tema del sometimiento del cuerpo a las condiciones de un ser femenino que debe verse bien”.  Por lo tanto, la artista articula e investiga  las ideas de un Ethos femenino ya planteado por San Juan Crisóstomo en la época medieval, cuando se refiere a que la mujer es sólo un cuerpo. “La totalidad de la belleza de su cuerpo no es sino flema, sangre, bilis, mucosidad y el fluido del alimento digerido (citado por Velasco). Entendiendo que a partir del cuestionamiento de un Ethos femenino, lo que importa a la autora es transitar por las simbologías de la imagen; que propicien en el gesto de la intervención múltiples lecturas en el juego de las miradas dominadoras y dominadas.

Este Cuerpo no es mio

Este Cuerpo no es mio

A partir del hallazgo de un pequeño texto escrito por la autora, se amplía la idea de que estos cuerpos no sólo son cuerpos embelleciéndose bajo las estéticas de un mercado, sino que además,  como es enunciado en el comienzo del fotolibro:  “mujeres de diversas edades cambiaron su cuerpo por otro”, estos cuerpos se han cambiado por un otro, abandonándose a sí mismos. En este punto el cruce entre archivo, desecho, memoria y exposición, refleja un material encontrado que se convierte incluso en material de culpabilidad o vergüenza. (Ante el cambio fisionómico lo que hay que resolver es el olvido).  No retomar la apariencia de lo que debe ser corregido, borrado y estructurado.  

No puedo dejar de asociar que a través de la historia no sólo el cuerpo femenino ha sido discriminado y borrado,  igualmente  se ha intentado que otros cuerpos enderecen su “torcimiento”, su imperfección camuflándose en un otro.  Constituyéndose únicamente como trozos  de un proceso productivo; una cadena económica en base al discurso de las subjetividades. Como es la  rápida obsolescencia del cuerpo (cada vez más temprana) y su inevitable desecho.

Alejandra Castillo en Cuerpo, imagen, señala: “De ahí que podamos afirmar que no hay cuerpo sin inscripción que lo narre, no hay cuerpo sin una norma que lo describa” (2015:46) para dar a comprender que en el cuerpo se hacen visibles todas las lecturas de su ordenamiento, sometimiento y transformación.  No obstante, ¿qué narran estos cuerpos fotografiados? Son fotografías sin rostros, son carne, cuerpos como objetos a reparar para ser posteriormente exhibidos en su rol de “mujer”, similares  a una mercancía de cambio y desecho.

“…..pareciera no ser casual invocar las palabras “mujer” y “cosificación” en cercanía. La mujer exige ser exhibida, ser puesta “afuera”” escribe Castillo (2015:46), mencionando que bajo la lógica impuesta por el archivo pornográfico el cuerpo de la mujer siempre se encuentra en un doble juego de  ocultamiento y exposición.

En el fotolibro “Este cuerpo no es mío”, los  cuerpos  deseaban seguir siendo exhibidos, estar vigentes en el afuera, no esconderse, verse bien bajo las normas y subjetividades rentables que promueven los avisos publicitarios, la tv, las modelos. Volverse la imagen que se aspira, la de la cintura de avispa, la de los senos voluptuosos o diminutos.

Si retomamos la historia, ¿es posible ver estas fotografías intervenidas por  Paula López cómo reflejos críticos de la historia y el pasado? En las fotografías de cuerpos seccionados  se observa la pulsión de la exposición, el deseo de estar afuera, mostrándose  bajo las reglas dictaminadas por una estructura cultural que cruza la historia y la estética, transformando de esta forma la ambición de poseer ciertos cuerpos, en cuerpos residuales de la historia; finalmente hechos a la medida de las ideologías y el mercado productor de subjetividades rentables.

Nota: El fotolibro  “Este cuerpo no es mío” de Paula Lopez Droguett  fue ganador del concurso de Fotolibros Convocatoria Focco 2015.


Bibliografía:

BARTHES, ROLAND  (2006) “La cámara lucida”, Ed. Paidós Comunicación: Argentina

BUTLER, Judith (2001) Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción” Ed. Cátedra: Madrid

CASTILLO, Alejandra (2015) “Imagen, cuerpo” Ed La Cebra: Buenos Aires.

GIRALDO S. Astrid. (2014), “Retratos en Blanco y Negro: el problema del sexismo y racismo en la obra de la artista colombiana Liliana Angulo”, Beca Mincultura. Libro electrónico.

GUASCH, A María (2011) “Arte y Archivo, 1920-2010. Genealogías, tipologías y discontinuidades” Ed AKAL: España

HUBERMAN, Didi  (2012)”Arde la Imagen” Ed. Serieve: México. p. 48

MARTINEZ-COLLADO, Ana (2008), “[email protected] Perspectivas feministas en el arte actual”.  Ediciones Cendeac: Murcia

PRECIADO. P.B. (2008) “Testo Yonki”, Historia de la Tecnosexualidad. Ed. Espasa: España.

ROJAS, S. (2010). “Cuerpo y globalización”, texto conferencia Auditorio Facultad de Artes, Universidad de Chile (Campus Las Encinas), en el ciclo “Trazos de Cuerpo” dictada el 22/09/2010

VELASCO, A.E. (2002) El cuerpo y sus significados: La perspectiva renacentista. Encontrado en http://sincronia.cucsh.udg.mx/velasco02.htm  el 12/09/2015.

Mane Adaro
Mane Adaro
Investigadora y curadora en el campo de la fotografía. Editora jefe en Revista Atlas. Ha colaborado como escritora en publicaciones y catálogos de exposición de fotógrafos nacionales. Entre sus actividades curatoriales se encuentran entre otros, su participación como co- fundadora y coordinadora de Diálogos y Fotografía 2013 Coquimbo; curadora FOCCO, Festival de las Artes Coquimbo 2014; años 2012 y 2013 tutora de los talleres de capacitación nacional de fotografía emprendidos por el CNCA. En la actualidad es integrante de la mesa de expertos área fotografía del Consejo de la Cultura y las Artes CNCA. Becaria FONDART Chile, 2008, 2009, 2014 y 2016.