JILL MAGID. Una carta siempre llega a su destino

CONVOCATORIA RESIDENCIAS ARTÍSTICAS FORCAN 2018, MÉXICO
10/04/2018
COYUNTURA 1
12/04/2018
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12/04/2018

JILL MAGID. Una carta siempre llega a su destino

JILL MAGID. Una carta siempre llega a su destino

Juan Pablo Díaz González

Un arte vivo que deviene en volver arte el cadáver de un artista. Que cuestiona (la propiedad de) la memoria y el patrimonio: los archivos. Que habla de lo efímero y de lo eterno. De la muerte, del amor, del vacío. Del vacío sí existencial, físico,… pero también del vacío legal.

Una pieza de artes visuales de esas que basta con saberse. En la exposición de Jill Magid (1973) en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo llevada a cabo del 27 de abril al 8 de octubre de 2017 se muestran los registros y las huellas de la acción. Los carbones renegridos de lo que fue el fuego luminoso. En la exposición curada por Cuauhtémoc Medina y Alejandra Labastida no hay mucho donde hacerse una buena selfie aparatosa. Pero eso sí: nos invita a ser cómplices.

Se cuenta que a la italiana Federica Zanco le ha ofrecido su pretendiente como regalo de compromiso el archivo profesional del arquitecto Luis Barragán Morfín (1902-1988), el gran artista mexicano. Ella lo guarda celosa bajo tierra en una bóveda suiza. Ella trabaja en él. Ha editado ya alguna parte pero falta mucho por hacer. Ella lo hará a su modo. Ella es la única dueña legítima de los derechos del archivo Luis Barragán, de su memoria y de su nombre.

Jill le pidió a Federica ver el archivo pero no se le concedió. Dezconozco como se transforma la mariposa en el interior del capullo. También la  metamorfosis en este punto de la historia de una mujer interesada casualmente en Barragán a la mujer que trama ir a exhumar al arquitecto para volverlo diamante y negociar la repatriación de los restos de Barragán, su archivo profesional, a México.

Por medio del sobrino Hugo, Jill citó a los demás miembros de la familia Barragán en el Museo de Arte de Zapopan para por decirlo de algún modo, pedir la mano de Luis. Se votó la decisión: sí.

El MUAC guarda una serie de objetos que atestiguan esta intervención de Jill. Como templo del arte contemporáneo guarda las joyas y las reliquias que conforman esta pieza. La osada aventura de Jill de pedir lo impedible a cambio de lo imposible: (re)objetualizar al artista. Un trueque improbable. Volver a traer su presencia física en un símbolo de lo eterno, el diamante.  

La polémica no se hizo esperar: cuatro consejeros de la fundación Arquitectura Tapatía Los medios y los enteros se rasgaron las vestiduras. Incluso por aquellos días el papa se pronunció sobre los restos mortales de los católicos prohibiendo que sus cenizas sean esparcidas o convertidas en un objeto fetichizante como es el caso de Barragán quien en vida fuera practicante católico. Aunque fascinante por sus claroscuros alguna vez confesó «yo pertenezco a la iglesia en calidad de pecador».

Lo cierto es que además de mujeriego, el arquitecto es un sublime creador de espacios de experimentación de la belleza.  

Uno entra a la exposición por una puerta monumental construída para la ocasión en el museo, creación de Barragán y apropiación de Magid. ¿Quién la construyó? ¿Quién se ensució las manos? ¡Qué importa! Es Magid.

El archivo enmarcado, mujer con sombrero

Enmarcar la publicación de Federica Zanco. La publicación del archivo de Luis Barragán. Un marco que sirve como portarevistero. Precioso diseño. Es apropiación de la obra ajena pero ¿qué no es apropiación? Jill: «The work of an artist is to make questions». Un collage de objetos apropiados a modo de homenaje nos llevan a la atmósfera Barragonesca.

El diálogo

Dear Federica  en esta exposición se exhiben nuestras cartas. una italiana y una estadounidense interesadas en un hombre mexicano. De estós diálogos dear Federica  sólo se exhibe mi voz pues se consideró que era mejor censurarte bajo recuadros negros para no meterse en problemas legales… Ya sé que es sarcasmo.  Exhibo mi propuesta de aquel 31 de mayo de 2016. Dear Federica  una carta siempre llega a su destino. También muestro tu respuesta…

El video

En el video se registra el acto fundamental que carga al objeto performático: la extracción de las cenizas de Luis Barragán de la rotonda  de los hombres ilustres de Guadalajara. -¿Quién ha permitido esto? ¿Quién ha permitido esta trata? ¡Profanadores de tumbas! ¿Vendrán a sacar más? ¿Venderán a todos nuestros hombres ilustres como baratijas?-

Jill acompaña a algunos de los 9 familiares cercanos que firmaron la autorización para abrir la tumba. Los martilleos escuchados en silencio recuerdan los mismos sonidos de aquel día en el que esta tumba se cerraba. Recuerdan la razón por la cuál se estaba allí entonces y nos devuelven a considerar la razón que nos trae aquí ahora. El martillo rompe un ladrillo y una fila de hormigas sale de ese agujero. ¡Allí todavía hay vida! Una cajita es sacada con cuidado. Lleva una cruz que es puesta boca abajo para quitar la tapa y extraer con cuidado los 255 gramos necesarios para lo planeado. Nosotros observamos atónitos lo que familiares y Jill. Quizás se rece algo, se hable algo en silencio, quizás se trate de hacer comunicación en ese preciso momento en que las cenizas se hallan abiertas. Luego la urna será tapada pero Jill interviene y ofrece un caballo de 255 gramos de plata pura. Una ofrenda para armonizar al universo.

Auto retrato pendiente

Una cajita vacía muestra un anillo de oro con sus patitas listas para engarzar a Jill Magid vuelta diamante. El anillo vacío. Allí falta el diamante de un ser. Una pieza que antecede al anillo Barragán. Este gesto de Jill enfatiza la ausencia pero sobretodo la presencia del objeto material que es el diamante elaborado a partir de un ser humano, signo y parte. El anillo vacío nos habla de la ausencia corporal, de la añoranza por los muertos. ¡La obra está completa!

Al anillo se le colocará el diamante de un quilate y corte redondo elaborado con el carbono de los restos cremados de Jill cuando ella fallezca. ¡Entonces el anillo estará completo? Será otra obra de arte y será la misma mostrando así la organicidad de la pieza la cual se acompaña del contrato corporativo y del beneficiario además de una carta de Jill en la que urge la realización de su anillo, cuando sea tiempo.   

El anillo Barragán: La propuesta

Un anillo detrás de una vitrina. Un diamante verdoso, opaco, heterogéneo. Una piedra de 2.02 kilates engarzada en un anillo de plata. Un anillo cargado de significado. Estamos reencontrándonos físicamente con el arquitecto vuelto joya. He aquí el momento más esperado de la exposición.  La resacralización. Pero bien puede no pasar nada. Ninguna conmoción estética. Es sólo un anillo. Incluso, -no es muy bonito-. La fascinación proviene del concepto y del proceso recorrido para llevarlo a cabo. Lo sagrado es subjetivo.

La pieza se nos presenta como un arte-objeto huella de una acción. No es el objeto en sí. Es su arte-acción.

¿Cuánto dura un performance? Desde que se piensa, desde que se pretende, desde que se comienza a accionar. ¿El performance fue aquél de escribir aquella carta y entregarla? Pero faltaría  el espectador, ¿O se concretó sólo hasta cuando Federica la lee por primera vez? ¿O cuando escribe una respuesta? ¿O no ha terminado aún, la propuesta sigue abierta y la acción revive cuando nosotros nos enteramos? No lo sé. Parece que la pieza incluye el debate y las (re)acciones alrededor. Como si el performance actuara como el fregadazo de una piedra que cae al agua generando una onda expansiva de performances a su alrededor: el mitote.  

¿Cuál será el futuro del anillo? En el contrato se establece que no debe venderse. Quizás quede en la Fundación Barragán. Quizás luzca en la mano de Federica. Hay quien plantea destruirlo y devolverlo a la rotonda de los hombre ilustres. Jill considera esto violencia, un llamado a la censura. Pulverizar el diamante forjado de las cenizas. Quizás el objeto, el arte-objeto la propuesta pueda ser destruído. Pero el performance no. La paradoja del arte efímero.  La acción de la propuesta fue un hecho que pasó, con la posibilidad de ser olvidado pero con la dignidad de recordarse.

Lo cierto es que la existencia del anillo aumento el patrimonio Barragán. Ahora hay una obra de arte más de Barragán que ya no existía: Barragán mismo.

Cuatro caballos, los milagros

Un ex-voto es una ofrenda de agradecimiento a un ser sobrenatural por un milagro realizado. Jill realiza cuatro caballos de estaño en agradecimiento a la familia Barragán, al gobierno de Jalisco, al caballo de plata y al diamante. A Luis le gustaban los caballos, el montaba en el club hípico francés, en la cuadra San Cristóbal. Los ex-votos son en agradecimiento a Luis por un milagro ya cumplido y que aquí nos ocupa.

Un ausente caballo deseado, el milagro del legado

Una urna vacía. Un quinto caballo queda pendiente en la promesa de materializarlo cuando el anillo sea aceptado y el archivo profesional regrese a México. El vacío se nos presenta nuevamente, nos recuerda el auto-retrato pendiente. Nos presenta la posibilidad (o no) real y simbólica de la existencia. La posibilidad del intercambio propuesto. Después de los 4 caballos en sus urnas, esta urna vacía está llena de significado. Urna establo.    

Al fondo se observa un patio en el que hay una mexican style ofrenda hecha de aserrín de colores y flores de plástico. La hizo Jill en Estados Unidos y fue traída a México como obra de arte, entiéndase costoso. Ahora ya no quedá más que la base. La obra se fue destruyendo. Se entiende muy bien que la expo es sobre arte conceptual. Que nada permanece. La instalación de la ofrenda se la lleva el viento. Al diamante se lo llevará el viento también. Si hoy sobrevive hoy a los que exigen su pulverización una mañana del 2345 quizás, siendo optimistas, el mundo reviente como una pompa de jabón por un coraje nuclear de algún alguien. Nada es para siempre, el sol y el universo son lámparas que agotan su energía. Ese es nuestro destino.

Dear Jill “Gracias por tu visita. Disfruté reuniéndome contigo y comparando nuestras respectivas visiones de Barragán. En tu más reciente carta, escribes: ‘Ambas sabemos cómo se construyen las historias: parte verdad, parte especulación’. No puedo estar más de acuerdo, particularmente en relación con la historia que tú has inventado sobre los archivos de Barragán. De hecho, has convertido la especulación en arte y, en el proceso, me has transformado en un personaje de ficción. Por lo tanto, mi ser real es irrelevante para tu proyecto y mi actual participación, innecesaria. Estás por mucho servida por tu imaginación.

Sin embargo, estaría encantada de verte de nuevo”.

Federica.

 


Juan Pablo Díaz González

Juan Pablo Díaz González es un matemático artista transdisciplinario que nació el 23 de febrero de 1982 en la ciudad de México. Investigador y docente universitario de la Facultad de Artes y de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. En 2016 obtuvo el grado de doctor en Matemáticas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha realizado exposiciones individuales de pintura, dibujo y fotografía. Desde el 2012 se ha concentrado obsesivamente en la disciplina artística del performance cuyo trabajo ha sido mostrado en museos, galerías, universidades, foros, calles, bares y plazas públicas de varias ciudades mexicanas.

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Equipo CirculoA
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