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LA MEMORIA DEL FUEGO – Damián Ontiveros – Galería Alternativa Once

LA MEMORIA DEL FUEGO – Damián Ontiveros – Galería Alternativa Once – Inauguración 15 de agosto de 2012, 8:00 PM – San Pedro Garza García Nuevo León, México

La vulnerabilidad como excusa política

El arte genera un aura de magia y dominio. La imagen tiene un poder incalculable.

En la deriva del desarrollo político hacia la depredadora magnificencia neoliberal (corriente político-económica que pretende reducir al mínimo la intervención estatal tanto en materia económica como social, donde el centro de la soberanía pasa a la capacidad de consumo), ha sido necesario crear grupos sociales que actúen como excusas de activación propagandística, cosas que siempre están mal y que hay que prometer arreglar: la corrupción, la salud, el campo, la educación, la infraestructura económica, la ecología, la pobreza… la inseguridad. Para que exista le extrema riqueza de unos cuantos se requiere que exista la extrema pobreza de unos muchos, y si un elemento constitutivo del poder es la invulnerabilidad, su opuesto deberá ser creado a toda costa.

La creación de estratos neo-vulnerables es una consecuencia lógica del neo-liberalismo: El ejercito y la policía, por ejemplo, son nuevos grupos sociales castigados por varios flancos, y que hoy día corren más peligro que nunca. Otra esfera social neo-vulnerable es la empresarial, prueba de ello es el éxodo masivo de capital humano y económico neoleonés hacia los Estados Unidos, principalmente a Texas.

La vulnerabilidad como zona de práctica

A partir del 2004, el trabajo de Damián Ontiveros ha rondado en los terrenos socio-geográficos de la vulnerabilidad. Les ha solicitado a policías que dibujen sus armas de fuego y a prostitutas de dibujen penes. Ha contratado a desempleados para que hagan una pieza de arte contemporáneo y a estudiantes universitarios e internos de un centro penitenciario para que calquen miles de dibujos.

Solicitando escenas del imaginario civil de los grupos sociales limítrofes (áreas curtidas del tejido social, pero de nominación demagógica sensible), y de la sociedad “neo-vulnerable”, Ontiveros ha utilizado las formas de la academia plástica para sustraer información, no con el afán mórbido del espectáculo, sino para dotar al que la produce de un refuerzo ético, moral; un aura de protección contra lo que políticamente se llama “vulnerable”, y así contravenir los patrones destructivos del pulso político que le da excusas al poder para seguir existiendo.

En esta ocasión, el experimento pictórico es la observación y la representación mediante la técnica pictórica por antonomasia: el óleo. Dos grupos sociales se entremezclan en una misma exposición; en una sala, un grupo de padres de familia habitantes de zonas residenciales con dominio de la técnica, pintan los dos rifles de asalto mas populares en la escena del “rápido y furioso” terror del nuevo imaginario mexicano; el ruso AK-47 (“cuerno de chivo”), y el estadounidense AR-15 (“el chanate”). Pintados sin adornos, sin filtros, “viendo al diablo a los ojos”, para entenderlo, para conocerlo, aún y cuando algunos de los participantes han sido víctimas de esta “herramienta” y de la mano que la empuña. Por otro lado,  se presenta también un compendio de pinturas de paisajes, más imaginarios que contextuales, resultado de un taller de verano en un campamento militar ofrecido por Ontiveros a hijos y esposas de soldados destacamentados. Las pinturas fueron pintadas en equipo a partir del análisis del paisaje local. Dos tipos de paisaje en la misma exposición: el real versus el idealizado.

Esta exposición tiene un final abierto, o más bien, un principio abierto; un punto de partida para que cada espectador pueda aportar de manera directa o indirecta nuevos relatos en un espacio donde se dan las formas de la tradición plástica, y dónde el poder del arte se negocia. No pretende estar terminada al momento de su inauguración, pero sí hacer del “opening” y el “coctel” un ritual de legitimación; es retar a la misma institución del arte con el juego de “todo lo que adentro se muestra es arte, por consiguiente quién lo hizo es un artista, o por lo menos se merece un lugar privilegiado, un lugar “protegido”.

Exponer en una galería que goza de una trayectoria y visibilidad nacional fue uno de los motivantes para que dos grupos muy específicos de personas participaran, pero lo fue más la oportunidad de colaborar, de hacer y pertenecer a una dinámica socio-cultural que busca una micro utopía: reflexionar sobre una vulnerabilidad agendada (marcada o sugerida por alguien más, como el gobierno u otro grupo social) y analizar la posibilidad de rebatirla, revertirla incluso. Si la vulnerabilidad es un invento político, la utopía es acabar con esta, paso a paso, persona por persona.

Ontiveros sospecha que todo ser humano tiene el poder de hacer algo increíble, y el arte es una herramienta de poder; de hacer poder. El arte genera un aura de magia y dominio, sus imágenes tienen un poder incalculable… y el poder es algo que cuando se prueba, no se olvida.

 

Mariana Elizondo Cantú – Curaduría / Galería Alternativa Once

Galería Alternativa Once – Calzada del Valle 505 pte. Colonia del Valle, San Pedro Garza García, Nuevo León, México

Equipo CirculoA
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Equipo editorial y de investigación de CÍRCULO A Información de Arte Contemporáneo en Iberoamérica
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