MATERIAL ART FAIR, CORREDOR BUCARELI, SALÓN ACME, NUDO INTERIOR Y MÓNICA MAYER EN EL MUAC.

NO TENEMOS TALENTO ZONA MACO, 2016. POR YUNUÉN DÍAZ
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MATERIAL ART FAIR, CORREDOR BUCARELI, SALÓN ACME, NUDO INTERIOR Y MÓNICA MAYER EN EL MUAC.

Mientras Zona MACO es una feria dirigida a coleccionistas internacionales y de capital consolidado, otros espacios han decidido tomar partido en el juego para ampliar la visión que tenemos del arte. En este texto visitaré otras ferias y eventos culturales que tuvieron lugar en la semana del arte contemporáneo.  

Material Art Fair. Ubicada en el  edificio de Expo Reforma,  esta feria abre sus puertas por tecera vez, siendo en esta ocasión, la mejor de sus emisiones. El espíritu de la feria parece colocarse en un espacio intermedio entre exhibición de arte y fiesta, con cientos de jóvenes paseando entre los laberíntico espacios, flotando entre las piezas de colores estridentes, la música y el ambiente pop centelleante.  Una feria que nos transporta por un momento a un México otro, como si un pedacito de Manhattan se hubiera implantado por unos días en nuestra ciudad.  Y es que muchas de las galerías presentes provenían de nuestro vecino norteamericano, quizás por la cercanía o por la necesidad que existe también allá, como en todos lados, de abrir nuevos mercados; y mientras el dólar se balancea peligrosamente sobre el filo de los veinte pesos por dólar, un viaje a nuestra exótica tierra tortillera no le cae mal a nadie, así que, el spring break del arte contemporáneo acampó y trajo consigo toda esa bohemia que nos encanta, esa que nos recuerda que el arte es algo vivo. Si bien, es evidente que algunas galerías de espíritu rebelde acaban de abrir sus puertas y tienen aún una carrera larga por recorrer, otros espacios de proyectos jóvenes muestran la solidez de sus propuestas.  La galería KB, de Bogotá, presentó varias piezas destacables, ahí nos encontramos con la obra de Juan Uribe “Reading Marx in business class”, ejemplo de la fuerte línea conceptual colombiana en la que gestos sencillos pueden crear críticas potentes, esta hoja de cartón con la leyenda mencionada, no podía dejar de robarnos una sonrisa, pues se trata de una excelente crítica a nuestro sistema contemporáneo de “intelectualidad” que utiliza a Marx como parapeto ideológico y como símbolo legitimador de prácticas estéticas alejadas de su realidad cotidiana.

balas

Juan Sebastian Peláez, de la galería CARNE colombiana también, llamaba la atención de los visitantes con el par de escudos antimotín (los que utilizan los policías alrededor del mundo para apagar las manifestaciones),  intervenidos con etiquetas de marcas comerciales y uno de ellos con una cámara digital dispuesta para la “selfie”, como si quisiera, por un lado, denunciar las alianzas del gobierno con los sectores comerciales a quienes  defiende de ese enorme peso social que no quieren asumir;  y por otro, banaliza esas prácticas al colocarlas en la esfera de las redes sociales, como suele suceder cuando esas imágenes pululan sin sentido sobre la pantalla.

eSebastián Peláes, Escudos

La galería Eitoeiko de Tokio, no pasó tampoco desapercibida, con artistas que realizan una crítica pop a la cultura de masas, unos monederos con  forma de cabeza de Mickey, Minnie y otras figuras de Disney, nos hacen pensar en el mercado formal e informal, en los ícono de la cultura popular y en la explotación de dichos imaginarios por las grandes industrias del entretenimiento, eran las piezas de Okamoto Mitsuhiro cuya instalación llevaba por nombre:Reciclar mata al copyright.  Mientras que ahí mismo, la maestría en el dibujo de Ichiro Irie y Lucas Kazansky, acompañaba a las piezas que habían creado con los cristales de autos rotos que recuperó de los choques ilustrados en los dibujos aledaños.

Bureau of change de Nueva Orleans,  además de otras piezas, presentó un video de Margot Herster donde un hombre negro disfrazado de estatua de la libertad, incomodaba con su sola presencia a los tranquilos ciudadanos estadounidenses.

La galería parisina Xpo Studio, presentó piezas de Pierre Clement donde imagenes tomadas de la pantallas al hacer una búsqueda de google, se convierten en patrones y huellas con capacidades plásticas, como si fueran las marcas dactilares de ese buscador. Magnificadas sobre acrílico, dichas imágenes componían una instalación cuadrada en donde una capa sobre otra iban creando un nuevo patrón.

La galería Spinello,  llevaba entre sus artistas a Naama Tsabar, de origen israelí que recoge el material dejado por las bandas de rock después de un concierto para construir piezas de estilo minimalista, como un hermoso poema reconstruido con el eco de otro.

No son las únicas piezas ni galerías interesantes, Beverly’s por ejemplo,  esa mezcla entre bar y exhibición, tuvo quizás a los espectadores cuativos por más tiempo que los demás y debo decir que no fue sólo por el alcohol; sin embargo, me parecía necesario mencionar algunas  de estas piezas para dar cuenta de la diversidad que la feria fue capaz de congregar, en esta, la edición más grande que ha tenido Material Art Fair.

También cabe mencionar que para 2016 se integró un circuito alrededor de Bucareli donde recientemente muchos espacios, entre galerías y restaurantes o fusión de ambos, se han convertido en lugares de encuentro y promoción del arte: Bucardón, el 123, la Chirindonguería, ofrecieron sus propias expos entre la variedad de delicias que salían de sus cocinas. El 123, en particular, destaca por poseer una pequeña e íntima galería en el segundo piso consagrada a la propuesta 1 mes 1 artista, que ha presentado trabajos de artistas nuevos y consolidados. Un espacio que aprovechó también para presentar la colección que se ha conformado con los expositores y que es un mapa alternativo de la producción artística contemporánea.

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Salón ACME.  Primero que nada, deberíamos aplaudir su existencia porque  proviene del ánimo y la voluntad de unos jóvenes tapatíos que decidieron que el talento mexicano debía ser mostrado al mundo, y así lo han hecho. Decepcionados por las experiencias presenciadas en MACO, estos jóvenes han construido un espacio donde lo más importante es el arte (como siempre debiera ser). Sin lugar a dudas,  Salón ACME, fue una bocanada de aire fresco en el panorama del arte mexicano, con una buena selección de piezas, museografía cuidada y el respeto por los artistas a quienes a diferencia de otros espacios, no cobra por exhibir,  esta muestra no podía más que ser exitosa.

La preocupación por no sólo ser un espacio comercial, sino un lugar de cultura, puede ser visto en numerosos detalles, uno de ellos es que todas las piezas están acompañadas de su respectiva cédula y un abstract con reflexiones del propio artista, lo que permite poder acercarse mejor a las piezas para entablar con ellas un diálogo, pero no se piense que se trata de una de esas justificiaciones abtractas que pretenden legitimar piezas carentes de sentido, no; en este caso, la mayoría de las piezas posee las suficientes cualidades como para atrapar al espectador y hablar por sí misma desde su materialidad; sin embargo,  contar con las fichas, primero que nada es reconocer el trabajo del artista,  y por otro lado, hace el encuentro más íntimo y significativo.

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Además de la muestra de los artistas seleccionados en la convocatoria abierta que lanzan año con año, la sección de los artistas de Sonora, curada por Carmen Cebreros también conformó un espacio interesante para pensar en la situación actual no sólo del arte, sino de nuestro país. El aire general de este espacio era menos festivo y la crítica mostraba en varios momentos la desolación, el abandono, la marginalidad que nos asolan. En la serie “Los que se quedan” de Nahatan Navarro Felix, vemos retratos de aquellos que en su decisión de no partir en busca del sueño norteamericano, encuentran en su propia tierra, el olvido. En otra pared, una fotografía nos muestra a kilómetros de distancia, entre caminos de terracería, a un camión escolar que levanta polvo en su agrietado paso, frente a ella, una instalación del mismo artista, representa con bolas de barro sobre un arenal, la localización de sus sembradíos; se trata del trabajo de Juan Carlos Coppel, quien además de hacer arte es campesino.  En la pared contigua, el esqueleto de un camión es casi devorado por la vegetación en un vecindario que parece abandonado. Estas tres piezas, me parecen sintomáticas de una reflexión sobre nuestra mexicanidad en un momento como este, en que el país navega sin timón o peor aún, dirigido por un grupo de personas a quienes lo último que les importa es lo que sucede fuera de las cámaras de televisión, ( por ello hasta regalan pantallas).

Muchas piezas de la zona de convocatoria podrían mencionarse, pero la verdad es que en ese caso, tendríamos que dedicar tiempo a cada una de ellas,  porque todascasi todas tienen algo que ofrecer. Así que sólo queda decir que Salón ACME termina 2016 con un éxito más.

NUDO INTERIOR.  Esta muestra, que abre sus puertas por vez primera, se presentó en la colonia Obrera, llevando un poco más lejos de los lugares habituales a la curiosidad artística. La gentrificación se cierne sobre toda la Ciudad de México y desde hace unos años, algunos artistas han movido sus talleres a esta zona; así que la exposición da cuenta de este desplazamiento.  Nudo Interior, quizás por ser la primera edición, carece todavía de narrativa  y personalidad, si bien parece estar centrada en la habilidad técnica, con una gama de piezas figurativas muy amplia, aún necesita desarrollar un perfil más comprensible, pues mientras en una pared encontrábamos piezas en orden disperso de diferentes artistas con una búsqueda formal y lúdica, en la mesa de enfrente contrastaba el trabajo más conceptual, preciso y desarrollado, de César Martínez; y en la pared de la derecha, fotografías de Pablo Lecroissey con un espíritu pop. De algún modo, esta feria me recordó a la desaparecida Affordable Art Fair, cuyo fracaso se debió, probablemente, a la misma situación: trasladar a un espacio obra dispar y distinta, que confunde al espectador; porque para armar una muestra, no es suficiente con juntar piezas y ponerlas en exhibición, hay que crear un ambiente, un recorrido, una experiencia. Si bien, se agradece la búsqueda formal de esta muestra, deberá integrar una visión más sólida sobre los propósitos que pretende alcanzar, si quiere destacarse en el futuro y robar público de otras ferias que, al menos en tiempo y experiencia de trabajo, le llevan la delantera. Pero no dudo que lo puedan lograr, pues tienen por delante todo un año para preparar, si así lo deciden, su siguiente muestra.

Victor-Pérez-Rull

MÓNICA MAYER. Aunque no se trata ni de una feria, ni de una galería, esta artista es por sí misma una institución, y esa es la razón por la que incluyo su  trabajo en una reseña que tiene por motivo visitar un fin de semana en el mundo del arte de la ciudad de México. ¿Qué se puede decir sobre Mónica que no se haya dicho en otro espacio? Tras una conferencia donde se situaba a la creación de Mónica en el contexto latinoamericano e internacional, la  estruendosa inauguración  estuvo repleta de artistas, amigos y seguidores. Mónica Mayer con su labor de artista, crítica, gestora, entre otros multiples roles, ha sido una de las personas que más discusiones ha activado, sin una postura de megalomanía, sino todo lo contrario, de apoyo, de soporte, de compañía. Pinto mi raya, proyecto desarrollado con Víctor Lerma, es uno de los referentes más importantes para explorar la creación nacional. Mónica Mayer ha integrado los dolores y los amores de muchísimas personas, con una postura feminista que hace honor a su trabajo. Quizás lo único que se puede apuntalar es que el MUAC hizo muy bien en colocar la inauguración en esta fecha, porque con ello muestra que ningún mercado está por encima del arte que se construye día a día entre artistas, curadores, investigadores y público.

Fotos: Viviana Martínez

Yunuén Díaz
Yunuén Díaz
Escritora, crítica de arte y académica. Ganadora del Premio de Literatura Joven “Delfina Careaga” 2014. Becaria del programa “Jóvenes creadores: Letras. Crítica de arte” FOCAEM 2013. Ha colaborado en revistas diversas de arte y literatura con reseñas, crítica y poesía. En 2010 fue invitada por el Instituto Nacional de Bellas Artes para presentarse dentro del ciclo “Nuevas voces de la literatura mexicana”. Participó en 2010 en la serie Arte-shock de TV UNAM. Ha publicado los libros de poesía: Vértigo y fruto (2008) Aromarena(2009) y el libro de ensayos La Feria de la Carne, itinerarios subversivos del cuerpo en el arte contemporáneo (2012). Es Doctorante en Arte, Imagen, Cultura y Sociedad en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, donde también colabora como docente.

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