Crítica exposición sobre ¿QUIEN ES ESE HOMBRE?, de José Ramón Betancort Mesa

EL ARTE CONTEMPORÁNEO Y EL ESPACIO EXPOSITIVO. EVOLUCIÓN Y PERSPECTIVAS, seminario online de TM
27/07/2016
Wimmelforschung
Convocatoria WimmelResearch-Fellowship
01/08/2016

Crítica exposición sobre ¿QUIEN ES ESE HOMBRE?, de José Ramón Betancort Mesa

cartel media

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LA RISA PARA CASTIGAR AL MACHO
JOSE RAMON BETANCORT MESA

Siempre he considerado que cualquier tema transcendente, si lo abordamos desde el paradigma del humor, supone un acercamiento mucho más interesante y profundo, que si lo hacemos desde la dimensión visceral o emotiva de nuestros amores y odios. Una reflexión crítica sobre el poder machista realizada desde la dimensión política del arte contemporáneo, pero configurada desde la retórica del humor, puede ser una buena excusa para demostrar esta consideración mía.

Y para ello propongo hablar aquí y ahora de la exposición “¿Quién es ese hombre?”, curada por Adonay Bermúdez (Lanzarote, 1985) y que cuenta con la colaboración de una sugerente nómina de 18 artistas españoles, integrada por Carlos Aires, María Cañas, Colectivo Daños Colaterales, Acaymo S. Cuesta, David Crespo, Democracia, Manuel Antonio Domínguez, Cyro García, Jorge García, Oier Gil, Olalla Gómez, Núria Güell, Daniel Jordán, Martín & Sicilia, Raisa Maudit, Eugenio Merino, Avelino Sala y David Trillo. Esta muestra puede verse en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) de Santa Cruz de Tenerife (España) hasta el 4 de septiembre de 2016.

 

Para llevar a cabo este arriesgado proyecto expositivo que valientemente asume el TEA, el curador no ha elegido el camino más fácil. Ni mucho menos. Lo realmente fácil hubiese sido criticar y despotricar sin más al prototipo de hombre masculino, dominante, tirano, agresivo y desafiante que, hoy como ayer, vive en nuestra sociedad, gobierna en cualquier país o decide sobre nuestras vidas desde cualquier órgano de poder socioeconómico. En este sentido, hay muchos proyectos artísticos circunscritos al análisis, a la denuncia, a la crítica y al rechazo de las diferentes fórmulas y manifestaciones asociadas a la erótica del poder, al adoctrinamiento, a los roles del amo y del esclavo o a la ignorancia y a la autoanulación personal por obediencia y/o admiración. Lo realmente interesante de este proyecto expositivo no es sólo su contenido, que también lo es, sino la ingeniosa estrategia organizadora  que nos permite descubrir cómo el humor forma parte del motor del discurso crítico en torno al poder machista a través del arte contemporáneo. Esto es para mí lo realmente interesante. La ironía como fórmula de reflexión artística.

No se equivoca Carlos D. Mayodormo cuando arranca su artículo “Masculino plural en el TEA”, publicado en el ABC Cultural, el 22 de julio de 2016, con una reveladora sentencia sobre esta exposición que dice lo siguiente: “Sin perder seriedad ni cordura, el humor se convierte en guía de la muestra”. Efectivamente, el humor en “¿Quién es ese hombre?” es la herramienta más inteligente e ingeniosa de la que se ha valido Adonay Bermúdez para estructurar un sólido argumentario que, como dice Mayordomo, supone un “ensayo desmitificador de una masculinidad afirmada bajo el signo de lo dominante”.

Desde la lectura del título de la exposición, que nos evoca inevitablemente la canción de la telenovela colombiana “Pasión de Gavilanes”, ya hay una predisposición jocosa que nos invita a reír ante lo que nos vamos a encontrar. El curador lanzaroteño desea que pactemos lúdicamente de antemano con la obra de los artistas para poder reírnos con un asunto que para nada es divertido. Resulta evidente que lo que vemos no es motivo de risa. Ante nosotros los artistas realizan un decálogo de las diferentes formas y manifestaciones del poder masculino, asociadas siempre a la dominación, al control, a la manipulación, a la dependencia, a las desigualdades, a la agresión, a la violencia o a la ausencia de libertad, así como al desarrollo de conductas o comportamientos como el consentimiento, la autoaceptación o el autoengaño de muchas situaciones como dominados. Sin embargo, nos reímos. Cabe preguntarse: ¿Por qué nos reímos? y ¿Para qué quiere Adonay que nos riamos?

El filósofo francés Henri Bergson[1] proponía que debemos anestesiar al corazón para afrontar humorísticamente determinadas situaciones o sucesos. Planteaba que para reírnos de cualquier hecho o acontecimiento debíamos descartar toda la carga afectiva o emotiva que nos pudiera proporcionar la contemplación del mismo. Es decir, para poder reírnos de una situación adversa, triste o tremenda debemos eliminar la emoción, la pena o el dolor para que cruelmente podamos reír tranquilos. Por tanto, en esta muestra nos reímos porque el comisario ha realizado malévolamente una inteligente y perversa selección de piezas artísticas que se caracteriza, en mayor o menor medida, por referirse a este universo de estas manifestaciones vinculadas al poder machista desde las diferentes dimensiones humorísticas: lo irónico, lo paródico, lo sarcástico, lo grotesco, lo cómico, lo irreverente, etc.

Pero, ¿Y la finalidad de esta risa? Planteaba el filósofo ruso Wladimir Jankélévich que nuestra conciencia es una ironía naciente, una sonrisa de la inteligencia y, en cierto sentido, es también una liberación que posibilita al hombre contemporáneo “superar su destino trágico, escarpado, macizo y compacto como una roca de Prometeo. La conciencia es alejamiento”[1]. En efecto, un análisis crítico como éste, configurado bajo el signo del humor, supone un ejercicio de reflexión realizado desde lejos o desde un posicionamiento aventajado y “anestesiado” que nos permita ver la realidad desde otra perspectiva. Los artistas seleccionados lo consiguen y éste es uno de los grandes méritos de la exposición. Reírnos cruelmente y desde cierta distancia del machismo intolerante y violento.

Nuestra risa se convierte, por tanto, en un castigo social y liberador ante dichas situaciones y circunstancias del poder machista. La risa nos delata como castigadores críticos. Es nuestra respuesta personal, combativa y denunciadora ante dicha realidad. La fórmula es sencillamente soberbia: la mejor forma de derribar al prototipo de hombre dominante es reírte de él y de toda su estética. O, dicho de otra manera, hemos utilizado la risa para castigar al macho.

Fotografías de Teresa Arozena para TEA Tenerife Espacio de las Artes.

1 BERGSON, H. (1974). La risa. Madrid: Espasa-Calpe, pp.15
2 JANKELEVICH, W. (1986). La ironía. Madrid: Taurus, p.21.

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