LA CIENCIA Y EL OCIO, exposición de Miguel Rodríguez Sepúlveda en Centro de las Artes | Parque Fundidora

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LA CIENCIA Y EL OCIO, exposición de Miguel Rodríguez Sepúlveda en Centro de las Artes | Parque Fundidora

Aproximaciones a la ciencia y el ocio

¿Cómo podemos acercarnos al proceso creador? Para Miguel Rodríguez Sepúlveda, artista de nacionalidad tan extraña (cerroazultampiqueñoregio) como su forma de trabajar, el arte es un área de investigación continua donde ciertos postulados de la física, la economía, la psicología o la filosofía son puestos al servicio de su mente curiosa e incansable.

La ciencia y el ocio de Miguel Rodríguez Sepúlveda confirma su búsqueda enciclopédica. Entre sus primeras piezas de fotografía y video, emprendidas hace más de quince años, y las obras actuales, todas son detonadas a partir de una premisa que nutre igualmente a la ciencia como a las artes: “¿qué pasa si…?”.  Es importante tener en cuenta que si bien estas tres piezas: Preludio, Resplandor y Parresía están resueltas en lenguajes contemporáneos como la videoinstalación y artes electrónicas por citar lo más obvio, lo cierto es que sus ideas y articulaciones parten de ideas planteadas en siglos anteriores a la domesticación de la electricidad.

 En más de una ocasión, el artista parte desde la incredulidad sobre una ley aceptada para desarrollar un video o una acción sin aparente beneficio. Por eso, nos atrevemos a proponer una nueva lectura de un pequeño canon de obras que encajarían perfectamente en un wunderkamera o gabinete de curiosidades pseudo/científicas del siglo XVII, donde determinados objetos están colocados en una zona de indeterminación: a).- ¿son obras de arte?, b).- ¿Capriccios científicos? c).- ¿Rarezas que podrían estar en un libro de subastas de mercado de pulgas? Cualquiera que haya marcado o ninguna, usted acertó, pero estas piezas en exhibición retan nuestra in/certidumbre sobre aquello que llamamos prácticas artísticas.

 La ciencia y el ocio es una exposición que reúne una parte del cosmos de obras de Miguel Rodríguez Sepúlveda ha trabajado en los últimos 17 años, quien después de estudiar arquitectura, fotografía, ingeniería, entre muchas otras materias, una mañana descubrió que lo único que podría englobar todos sus intereses era dedicarse al arte pero que no abandonaría jamás su vida de chacharero, científico amateur, inventor curioso, lector, fláneur harapero como designa Walter Benjamin a los de su tipo errante, siempre a mitad de camino entre CerroazulTampicoMonterrey y el resto del mundo.

Esto ya nos da mucho para pensar en qué exposición estamos involucrados como espectadores. Preludio está esbozada en las preocupaciones de la filosofía sobre la Otredad. Los seres humanos nos comportamos de un determinado modo porque estamos condicionados por nuestra educación, que nos exige tratar a los demás como queremos ser tratados, pero Rodríguez Sepúlveda tensa este aparente estado de las relaciones humanas. La pieza nos pregunta: ¿cuánto toleramos al otro? ¿Qué estaríamos dispuestos a tolerar y qué pasa si…?  Como seres finitos basamos nuestras relaciones en la mutua confianza, pero siempre nos estamos columpiando entre ésta y una delicada  tensión de violencia implícita en los procesos de tolerancia. Para Baudrillard hasta los seres queridos son unos extraños, Jean Paul Sartre escribía que “¿el infierno?, el infierno son los otros…”

Resplandor es el eco natural de todas las investigaciones sobre la luz, desde los griegos hasta nuestros días. ¿Porqué es importante investigar su comportamiento? Las artes plásticas, la fotografía, el cine y sus hijos, el video y la multimedia la utilizan como sustento. Si Claude Monet investigó este elemento constitutivo en su pintura y se adelantó 60 años a Martin Heiddeger en sus investigaciones sobre la naturaleza del tiempo y Einstein dictamina que la velocidad de la luz determina las reglas generales de la relatividad. Resplandor es una reflexión sobre la percepción y se debe jugar con sus reglas internas para poderse disfrutar. El artista plantea esta pieza como un sutil reflejo de las dinámicas en las relaciones humanas, esta obra se activa con la cercanía y/o distancia entre las personas, y su obvia reflexión tiene que ver en cómo se relacionan los espectadores entre sí.

 Parresía pone a prueba nuestro sentido de lo sublime. Sus relaciones de poder y supervivencia trazan un dibujo delicado y la escala de la pieza puede provocarnos horror e incertidumbre pero nos permite asomarnos a nuestro mundo contemporáneo tan turbulento. Michel Foucault dice que todas las relaciones humanas están basadas en relaciones de poder y que la parresía es lo único que puede permitir establecer relaciones de igualdad. La pieza, al igual que las otras, esconde su fábula de una manera muy sutil y es el espectador quien articula lo que irá ocurriendo.

 La ciencia y el ocio pone en movimiento ideas universales desde una perspectiva artística. El artista utiliza a la ciencia como un mecanismo para invitar al espectador a participar en las obras. Su ambigüedad entre obra y capricho acentúa las tensiones que Miguel Rodríguez Sepúlveda quiere que tomemos en cuenta, ya sea para alcanzar una experiencia estética o para provocar una catarsis.

Carlos Aranda Márquez

webflyer LA CIENCIA Y EL OCIO de Miguel Rodriguez Sepulveda texto

Conferencia inaugural a cargo del curador Carlos Aranda Márquez
con la presencia del artista | Jueves 22 de agosto del 2013 | 19:30 h.
Entrada libre

Centro de las Artes | Parque Fundidora
Av. Fundidora y Adolfo Prieto s/n
Parque Fundidora
Monterrey, N.L. México
T. 8479-0010 al 14
Estacionamiento E4, gratuito
Línea 1 del Metro, estación Y Griega o Fundidora

 

Equipo CirculoA
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Equipo editorial y de investigación de CÍRCULO A Información de Arte Contemporáneo en Iberoamérica